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lunes, 27 de junio de 2016

Recuperando la eternidad- Capitulo 8


Los Volturi pondrán en predicamentos a la familia Black Cullen. ¿Qué tendrá que
hacer Jake para proteger lo que más ama ahora que es humano? Secuela de Contigo en el
alba.
Disclaimer: La mayoria de los personajes le pertenecen a S. Meyer los que no... son mios.

BLASFEMIAS

Nessie

Abrí los ojos y alargué el brazo en busca de mi esposo. Pero la cama estaba vacía.

--¿Jacob? --pregunté aturdida.

Sacudí la cabeza y volteé a mí alrededor. No lo oía, ni lo olía por ninguna parte. Mi corazón se oprimió por instinto. No me daba buena espina que Jake no estuviera... no después de que me hiciera el amor sin decirme ni una sola vez que me amaba.

Por supuesto que me había dado cuenta de que jamás habían salido las palabras que tanto
anhelaba escuchar de sus labios. Pero no podía exigirle nada... quizás es lo que me merecía por casi comerme a mi esposo. Por haber probado su sangre la noche anterior. Me sonrojé al recordar la escena.

Juro que jamás me había excitado tanto... Jacob embistiéndome mientras lo chupaba y me
llenaba en todo sentido de su esencia.

Me obligué a centrarme, me puse de pie y bajé las escaleras. Busqué alguna nota de Jake o algo que me indicara donde estaba... pero nada. Supuse que se había ido a trabajar. Subí las escaleras con pesadez.

Lo primero que tenía que hacer era meterme a dar una ducha, tomar mi desayuno y después ir al taller a buscarlo. Teníamos que arreglar las cosas.

Lo amaba y no quería perderlo.

Fui directo a la regadera y dejé que la tina se llenara. Necesitaba relajar los nervios. Me remojé unos minutos y después de perfumarme y asearme, me apresuré a cambiarme. Otro vestido a tirantes, sandalias, maquillaje natural y cabello suelto, fue mi elección.

Marqué a su móvil, pero me saltó directamente al buzón. Era casi lógico que estuviera en La Push, así que decidí que el primer lugar en donde buscaría sería en su taller.

Salí de la casa, corrí aprovechando mi fuerza sobrehumana y llegué al taller en un abrir y cerrar de ojos. Seth me vio y sonrió frunciendo el ceño.

--¿Nessie? Tenía mucho que no te miraba... hueles a...--olisqueó un poco el aire.

--Semi-vampiro, hibrida... abominación --terminé avergonzada.

Nadie exceptuando a mi familia sabía lo que había pasado. Que había bebido de Jake. Moría de vergüenza y no quería que nadie alguien se enterase de lo sucedido.

--Sí, la verdad es que sí, es decir...-- se retractó divertido.--Algo así. Tú sabes a lo que me
refiero.

--Sí, lo sé--respondí apenada.

--¿Y puedo saber el por qué hueles así?

--No pude resistirme y tomé sangre de un... perro.

--¿Un perro? --preguntó Seth con la expresión de asco en su rostro.

--Sí. Larga historia... ¿Está Jake por ahí?--pregunté rápidamente para cambiar el tema.

--No y sí.

Fruncí el ceño.

--¿No y sí?

--No está aquí, pero está en la casa. No ha querido salir.

Algo no estaba bien en eso. Asentí y me di la vuelta para tocar la puerta de la casa. Nada.

--¿Jake? ¡Jake soy yo! ¡Ábreme!

Escuché unos cuantos ruidos y la puerta se abrió de repente.

--Pasa.

Su voz estaba ronca y carecía de calor. Traté de no preocuparme por cosas tontas y pasé.

--Cierra la puerta--pronunció en cuanto estaba completamente dentro.

La casa de su papá estaba igual que siempre -exceptuando que había construido su taller en el garaje- todo igual como cuando era una niña. Sonreí melancólicamente mientras cerraba la puerta.

--Jake... --empecé en un intento de coquetearle, pero me quede como estatua al ver que me miraba con una impresionante cara de asco.--¿Esta todo bien?

--No. No lo está.

Mi corazón se oprimió y el mal presentimiento que había tenido, se acrecentó a sobremanera.

--¿Qué pasa amor?-- pregunté dando pasos cortos hacia su enorme cuerpo.

--Nada que te importe... chupasangres.

Me quede parada a mitad del camino y lo miré inescrutablemente.

--¿Qué dijiste?

--Lo escuchaste perfectamente: Chupasangres. Monstruo. Abominación. ¿Quieres que
continúe?

--No puedes estar hablando en serio.

Me tapé los oídos y mis ojos se llenaron de lágrimas. Mi Jake no podía estarme hablando de esa forma. Algo debía de haberle pasado. Ese no era mi esposo.

--Pero Jake, creí que anoche... tú y yo...

--Anoche te puse a prueba.

--¿Qué?--pregunté confundida y destapándome los oídos. ¿A prueba? Pero... ¿Qué?

--Muérdeme... --susurró. --No puedo creer que lo hicieras. ¿Te das cuenta de lo débil que eres?

Sólo te estaba probando y tú caíste redondita. Eres mala para mi pueblo... rompiste el tratado.

El castigo por eso es la muerte Renesmee.

Me llevé la mano a la boca. ¿Una prueba? Me había utilizado...

--Jake... se que atenté contra tu vida. Sé que no me merezco tu perdón... pero ya no me digas estas cosas. Te amo Jacob... ¿Qué puedo hacer para recuperar tu confianza?

--No me busques más.

--¿Qué?

--Me pienso quedar aquí. En mi único y verdadero hogar. No te acerques a mí... y juro no decir nada de que violaste el tratado. Dile a los niños que pueden venir a verme cuando quieran.

Pero tú no Nessie, no quiero que te me vuelvas a acercar.

--No es cierto... --musité casi en shock.--Pero Jake... tú me amas, ¿no? --pregunté aferrándome a la esperanza.

--Te quiero mucho. Pero ya no te amo... y te tengo miedo.

--¿Me temes? ¿No me amas?

Eso fue todo lo que necesitaba escuchar.

--Vete con tu familia Nessie... vete y ya no regreses.

Me di la vuelta y caminé sin ver atrás, si me atrevía a voltear y mirarlo me desmoronaría por
completo. De repente, me detuve en el marco de la puerta.

--Aunque no me lo creas... te amo Jacob. Te amo con toda mi alma. Y sé que no merezco tu perdón por lo que te hice... pero lo siento tanto...--musité aún sin voltear y después caminé sin rumbo y salí de su casa...

De su vida... para siempre.

--Adiós, Nessie...--se despidió Seth con tono apagado.

Tampoco pude voltear a verlo, mucho menos pude responderle. Me seguí de largo hasta
adentrarme en el bosque y corrí sin descanso hasta llegar a la que suponía era mi casa.
Entré y la sentí tan vacía. Definitivamente no iba a poder estar ahí.

Ese no era más mi hogar... porque ya no tenía un esposo a quien atender.

El dolor en mi pecho, nubló mis habilidades vampíricas porque me fui de boca cuando tropecé con una de las cajas de herramientas de Jake.

Me senté en el piso y agarré una de las llaves de mí... de Jacob. La miré de cerca y no pude evitar sonreír como tonta.

Aún podía recordar como es que ese hombre pasaba horas y horas enfrascado en el motor de un auto. Luchando constantemente hasta que estuviera funcionando.

Acaricié la llave y luego la aventé.

Jacob me había mentido. No me amaba como tanto había profetizado.

Mi esposo no me amaba... mi esposo me temía.

Monstruo.

No era más que una abominación de la naturaleza. No pude evitar que las lágrimas nublaran mis sentidos. No quería saber nada de nada.

No quería estar ni un minuto más en esa casa en donde tenía miles de millones de recuerdos.

Lo había perdido... había perdido a mi esposo para siempre.

Me disponía a hacer las maletas para irme, pero no tuve el valor. Tocar cualquier cosa de esa casa me abría un hueco en el pecho. Así que dejé todo allí y corrí hacia el bosque, con
dirección hacía Salem. En busca de un abrazo y algunas palabras reconfortantes.

¿Cuánto tiempo había pasado? Quién sabe. Pero me parecieron horas hasta el momento que toqué delante de las puertas de la nueva mansión Cullen.

En busca de ayuda de la única persona que conocía que habían abandonado una vez...

En busca del consejo de mi madre.
--
Jacob
--
Me dejé caer al suelo. El dolor era más que insoportable era agonía pura.

Se había ido... me había creído la pendejada y media que le había dicho. Le había roto el
corazón, al mismo tiempo que había roto el mío.

Dolía... dolía como al carajo.

--¡Ahhhh!--grité sin poder controlar el aullido que gorgoreaba en mi pecho.

Seth corrió desde el taller hasta meterse a toda velocidad a la sala de la casa y se arrodilló a mi lado.

--¿Jake? ¡Oh rayos, Jake! ¿Qué tarugada hiciste esta vez?--preguntó angustiado.

No pude contestarle... el pecho me ardía como los mil demonios. Había más que mentido,
había blasfemado de la manera más sucia y cruel que podía haber imaginado.

--¿Puedo saber porque le dijiste toda esa sarta de mentiras a Nessie? ¿Y cómo está eso de
que te mordió?

Lo volteé a ver impresionado y extrañado. Él se encogió de hombros.

--Lo siento. Pero no alcancé a meter la cabeza en la tierra para que mis súper oídos no
escucharan su pelea.--musitó en un intento de broma.

Claro que no le encontré el chiste a sus palabras. Pero me asusté. No era mi intención que
alguien se enterara de que el tratado se había roto. Si Sam se enteraba... habría guerra y no podría volver a ver mis hijos.

--Tranquilo viejo. No diré nada. Sé que debería de hacerlo. Pero no... no lo hare, a menos que no me digas qué rayos fue todo eso que acabo de escuchar.

--Que Nessie se fue...

--No. Que la corriste de tu vida, mas bien. No te entiendo hermano, se supone que la amas y has hecho cada estupidez por estar a su lado.

--Y porque la amo... la dejé ir.

Seth se acercó y me proporcionó un puñetazo.

--¡Diablos, Jake! ¡Si serás idiota! ¡Tanto criticaste a Edward y le acabas de hacer exactamente lo mismo a Nessie!

Me removí incomodo y le mostré los dientes. A veces se me olvidaba que era un simple
humano...

--No me compares... esto es distinto.

--Es la misma idiotez. Dejar ir a la mujer que aman porque creen que es lo mejor para ellas.

--No lo entenderías, Seth.

--Y tienes razón, Jake. No lo entiendo. Y déjame te digo que lo que le acabas de hacer a
Nessie es mil veces peor que lo que Edward le hizo a Bella.

--¡Hazme sentir peor! ¡Gracias amigo!--grité apretando los puños.

--¿Qué no le ves? Ella es tu esposa... la madre de tus hijos. Te desconozco, no eres el mismo Jake que siempre admiré.

Me dejé caer al suelo. Me sentía peor que nunca. Solo quería encerrarme en mi mundo y ver si podía dejar de sentir, el corazón me dolía como el carajo.

--Déjame solo.

--Solo ya estás--musitó ya en el marco de la puerta. --Sólo espero que seas lo suficientemente fuerte como para afrontarlo--y se fue estrellando la puerta.

Dejándome como el mismo lo había dicho... solo.

Agarré un jarrón y lo estrellé en el suelo. Un vidrio botó y me corté la mano.

Maldita sea 

Fui a lavabo y dejé que mi mano se refrescara bajo el chorro de agua. Miré la sangre correr
como si fuera una pequeña fuente y mis recuerdos me traicionaron.

Claramente vi la escena en donde era sometido bajo la sed de Nessie. Vi la cara de mis hijos.

El rostro de mi mujer extasiado y enloquecido.

Estaba haciendo bien. Dijera lo que dijera Seth, había sido lo mejor.

Curé mi mano, más no pude curar la herida de mi corazón.

No tenía razón de nada y para nada. Había perdido al amor de mi vida y sin ella la vida carecía de sentido.

Me senté en el sillón y me hundí en mis recuerdos.

Me sentía como escoria y basura.

Nessie...

Me torturaba recordando su rostro cuando le decía toda esa bola de mentiras. Definitivamente

ya no había forma de recuperarla... la había perdido para siempre.

3 comentarios:

carolina ledezma dijo...

Que fue eso?..... He quedado destrozada con este capitulo, pobre jake, pobre nessie, esperare con ansias al siguiente, poeta no te demores, que la espera es agónica.

andrea moreno dijo...

Me encanta esta historia. Me puedo imaginar hasta la ultima palabra que escribes, lo haces muy bien estas en la parte mas triste, me siento mal por ambos casi lloró literal. Espero ansiosa el proximo capitulo

Nancy Quintero dijo...

HO! MI JACOB!!!

Porqueeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee!!!!!!
Me duele el corazón, no me gusta verlos sufrir, pero lo entiendo, entiendo por que lo hace...

No me quiero ni imaginar como estan los niños...
Espero con impaciencia el nuevo capitulo, porque me has dejado con el corazon mas partido que el de Alejandro sanz

no nos ganas esperar mucho!!! porfaaa!!!
un fuerte abrazo

Nancy =D