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miércoles, 11 de noviembre de 2015

Dulce Rendición- Cap 9

Un Asesinato sin resolver y muchas intrigas.
Bajo el engañosamente suave exterior, Bella Swan es una mujer que sabe exactamente lo que quiere. Un hombre fuerte que la tome sin preguntar, porque está dispuesta a darlo todo...

El policía de Dallas Edward Masen, está en una misión secreta: encontrar el hombre que mató a su compañero y llevarlo ante la justicia. Hasta ahora, ha encontrado un vínculo entre el asesino y Bella, y si Edward ha de acercarse a ella para atrapar al asesino, que así sea.


 Adaptación krizia
Capítulo Nueve

Bella empujó la cafetera bajo el pico en el momento en que las primeras gotas de líquido caliente pasaban a través del filtro. Una vez a la semana, Charlie celebraba una reunión por las mañana para discutir trabajos y dividir funciones. El lunes habría sido lógico, pero Charlie tendía a ser bastante ilógico en las pequeñas cosas.

Reuniones como ésta eran convocadas al azar, por lo general precipitadas por una llamada telefónica a las 5:30 AM de Pop pidiendo a todos que vinieran a la oficina antes de las siete.

Bella siempre se apresuraba por delante de los chicos para poder recoger donas en el camino y tener café recién hecho en la cafetera.

No es de extrañar, Edward fue el primero en llegar. Echó una mirada con admiración a la caja de donas, cuando entró en su oficina y se sentó al otro lado de su escritorio.

—Buenos días—ella dijo alegremente. — ¿Te sientes mejor hoy?

Él lanzó un gruñido a cambio, pero llegó con entusiasmo por una dona cuando ella empujó la caja a través del escritorio de él.

—Hay café recién hecho—dijo.

—Eres una diosa—dijo mientras se levantaba y se dirigió a la cafetera.

Cogió una de las tazas de la ordenada fila que ella tenía acomodada y se sirvió una humeante taza de la bebida potente.

— ¿Quieres un poco?—preguntó después que había tomado un sorbo. Ella negó al escucharlo.

—Yo no lo tomo.

Él paseó de regreso cuando terminó y se acomodó en la silla.

— ¿No lo bebes? Estoy bastante seguro que está listado como un pecado capital en algún lugar de la Biblia.

Ella arrugó la nariz.

—No podía soportar el material. Una vez conduje toda la noche desde Luisiana hasta Kansas. Seguía bebiendo café para mantenerme despierta. En el momento en que llegué a donde iba, vomité hasta las tripas. Sólo el olor ahora me marea.

—Sin embargo, todavía lo haces para nosotros—él observó.

—Soy una santa ciertamente—dijo con un guiño descarado. Su mirada se desvió perezosamente hacia arriba y abajo de ella, y sus mejillas se calentaron bajo su escrutinio. 

Ella positivamente amaba la forma en que la miró, como si quisiera quitarle la ropa, tocarla, explorar cada centímetro de ella.

—Yo daría un salario entero por saber todo lo que estás pensando ahora mismo—dijo él.

Ella parpadeó de su ensimismamiento para verlo mirándola, sus ojos verdes parpadeantes con interés no disimulado. Se las arregló para controlar su sonrojo a duras penas.

—Una mujer tiene que mantener algunos secretos—dijo. Él se rió y tomó otro trago de su café. La mirada fija de Bella evitó la puerta cuando Jasper caminó dentro, seguido de cerca por Jacob.

Jasper hizo un rápido examen de la habitación.

— ¿Emmett no está dentro?

—Obviamente no—ella dijo secamente.

Jasper sonrió. Reconoció ese brillo alegre como lo que era.

—Yo no quiero ni saber en lo que ustedes dos han estado hasta ahora—dijo ella con un suspiro de exasperación.

—Buenos días—dijo Jacob mientras se apoyaba en su escritorio, con una taza de café en la mano.

—Buenos días—ella entonó dulcemente.

Jacob tomó un largo trago de su café y luego cerró los ojos y suspiró.

—Te juro que haces el mejor café, Bella.

—Eso no es ninguna mentira—dijo Jasper. Estaba de espaldas a ellos mientras se servía una taza.

—Es muy bueno—coincidió Edward. — ¿Cuál es? Me gustaría conseguir algunos para la casa.

Jacob sonrió, y Jasper dejó escapar una carcajada. Edward miró a los dos con confusión.

—Le hemos pedido que nos lo diga los últimos dos años.

Jacob explicó.

—No lo hará. Por lo que sabemos, ella ordena la mierda en alguna parte.

Bella se rió entre dientes.

—Si os lo dijera a vosotros, todos comprarías vuestro propio café, y entonces nunca vendríais a mi oficina para conseguir alguno, lo que significa que nunca os vería.

Jasper resopló mientras se acercaba para unirse a los demás.

— ¿No vernos? Infiernos, diriges este lugar. La mayoría de las veces tu nos dices cuándo saltar y qué tan alto.

Ella miró hacia él.

—Se suponía que tenías que decir que no podíais pasar un día sin verme.

Jacob alcanzó a su pelo alborotado.

—Bueno, no hace falta decirlo, muchacha.

Una pequeña chispa de irritación rebotó hacia arriba de su columna vertebral. No era la primera vez que Jacob la llamaba "su muchachita", pero ahora, delante de Edward, ella no quería llamar la atención sobre la disparidad de sus edades. No es que fuera enorme ni nada, pero la última cosa que quería que la viera como una niña. O peor aún, una hermana menor.

Ella miró molesta a Jacob.

Una revolución en la puerta dirigió su atención en esa dirección, y las cejas de Bella se levantaron mientras miraba a Emmett caminar usando una gorra de béisbol de los Astros. No es que la gorra fuera una rareza, era un gran fan después de todo, pero no había pelo asomando por debajo de eso. ¡Ninguno!

Dejó escapar un suspiro al mismo tiempo que Jasper se rió y Jacob murmuró:

— ¿Qué demonios?

Se puso de pie y corrió alrededor de su escritorio, sin detenerse hasta que estuvo justo delante de Emmett. Llegó de puntillas y tiró de la gorra. Ella se quedó sorprendida y dejó caer la gorra de la punta de sus dedos. Aterrizó con una idea suave en el suelo en el momento que su boca hizo lo mismo.

— ¿Qué demonios has hecho?—exigió ella. Emmett suspiró luego pasó la mano por la cabeza, la cabeza muy calva. Jasper intensificó desde risitas a alaridos totales de risa. 

Pronto se le unió Jacob y finalmente Edward.

Emmett se agachó para recoger su gorra y golpeó de nuevo en su cabeza.

—Bueno, infiernos, Bella, tú me dijiste que necesitaba un corte de pelo…

Jasper comenzó a aullar de nuevo.

—No era mi intención que tú te afeitaras del todo—ella chilló.

Jacob se acercó por detrás de Bella y deslizó una mano por encima del hombro.

—Él está evadiéndote, Bella.

—Sí, dile por qué realmente afeitó su cabeza_ Jasper dijo alegremente.

Bella arrancó la gorra de Emmett de nuevo y dio un paso atrás para estudiarlo. Ahora que el impacto inicial se había acabado, tenía que admitir que no se veía mal en absoluto. Su barba estaba incipiente con pulcritud. Sin todo el pelo enmarañado dejándose encima de las orejas, parecía condenadamente sexy.

—Cállate de una puta vez, Jasper—murmuró Emmett.

Bella se dio la vuelta y miró a Jasper.

—Si sabes tanto, entonces dilo.

Jasper sonrió como un loco.

— ¡Oh, no! No me perdería esta vista de Emmett a sí mismo por nada.

Se dio la vuelta de nuevo a Emmett, que tenía una expresión resignada. Edward seguía sentado encorvado en su silla, con una sonrisa divertida en su rostro.

—Sí, díselo—dijo Jacob.

—He perdido una apuesta—dijo Emmett firmemente.

La boca abierta de Bella se hundió.

— ¿Una apuesta?—Entonces ella se volvió hacia Jasper, su dedo hacia arriba y moviendo. 

— ¿Por qué ibais a hacerle afeitarse la cabeza a causa de una apuesta perdida?

Los ojos de Jasper se abrieron como platos inocentemente.

— ¿Qué te hace pensar que tengo algo que ver con eso?

Ella puso su mano en la cadera y entrecerró los ojos.

—Oh, por favor. Tú no me puedes decir que esto no es una venganza por el tiempo que te hizo salir con la hija del gobernador.

Jacob y Emmett ambos disueltos en una carcajada. Jacob tuvo que poner la taza en la mesa de Bella cuando él respiró con dificultad y se inflaron sus ojos. Jasper frunció el ceño, y las cejas de Edward subieron en cuestión.

— ¿La hija del Gobernador?—preguntó Edward. —Yo no sabía que ella podía conseguir una cita. Lo último que oí, es que su papi estaba tirando seriamente de algunos hilos para conseguir un escolta…

Emmett se rió más fuerte.

—Ella no puede. Bueno, excepto Jasper allí. Él tropezó con todo el cuerpo para salir con ella.

Jasper fulminó con la mirada a Emmett.

—Cierra la boca, muchacho calvo.

—Ahora tengo que escuchar esto—dijo Edward.

Bella se aclaró la garganta.

—No es que no me guste ver a Jasper retorcerse, pero ya sabemos acerca de la hija del gobernador. —Ella miró como disculpándose de Edward mientras hablaba.

—Estoy segura que Emmett será más que feliz de informarte más tarde. Lo que quiero saber es por qué Emmett tuvo que afeitarse todo el cabello.

—Porque él me apostó a que los Astros no perderían ayer por la tarde—dijo a Jasper con aire de suficiencia.

Jacob consideraba a Emmett con una expresión incrédula.

—Amigo, ¿tú apostaste a que iban a ganar con su mejor bateador con un desgarro del manguito de los rotadores?

—Yo no lo sabía cuándo se realizó la apuesta—Emmett dijo firmemente.

—Oh, pero apuesto a Jasper sí. —dijo Bella.

— ¿Cómo iba a saber?—preguntó Emmett.

Jasper deslizó un brazo alrededor de Bella y le apretó los hombros.

— ¿Cómo en verdad? Sólo es cosa suerte, supongo.

—Tú sabes algo que nosotros no, ¿hermana?—preguntó Jacob.

—Claro, resulta que Jasper es muy amigo del médico del equipo. Jasper fue quien remplazó su sistema de seguridad el año pasado.

— ¡Hijo de puta!—Exclamó Emmett. Se lanzó a Jasper, quien se agachó y se apartó así como Emmett volaba pasado a Bella para agarrar la cabeza de Jasper en una cerradura. —Tú sabías. Tú lo sabías todo el tiempo. Es por eso hiciste la apuesta conmigo.

Jasper se echó a reír aun cuando Emmett le lanzó al suelo.

—El truco que hiciste con la hija del gobernador era mucho peor, así que no me vengas con esa mierda.

—Él te tiene allí—dijo Jacob con una sonrisa. —Prefiero afeitarme calvo que tener que soportar lo que Jasper hizo.

—Vosotros realmente me causáis curiosidad—refunfuñó Edward.

Jasper se levantó del suelo, y Emmett palmeó a Edward en la espalda.

—Te contaré todo durante el almuerzo de hoy.

—Idiota—murmuró Jasper.

—Bueno, si te sirve de consuelo, creo que te ves ardiente—Bella tomó la palabra.

Emmett la miró con sorpresa.

— ¿En serio?

Ella se rió.

—Sí, me gusta. Sin duda lo haces.

—Pues bien, maldito ardiente, vamos a perder esta junta y volver a mi casa.

Jacob frunció el ceño a Emmett.

—No es gracioso, hombre. No es divertido en absoluto.

—Todo lo que necesitas es un pendiente—dijo Bella.

Él le dio una mirada de horror.

— ¿Un pendiente? ¿Hablas en serio? ¿Así puedo parecerme al chico afeminado de allí?—dijo con un tirón de la cabeza en la dirección Jasper. Bella se encogió de hombros. —Creo que su pendiente es caliente. Te verías muy bien con uno. La cabeza afeitada, barba de chivo, un diamante o un aro de oro, uno pequeño. Mmm, me pongo temblorosa al sólo de pensar en ello.

Emmett se masajea la oreja entre los dedos.

— ¿Estás burlándote de mí? ¿De verdad crees que me vería bien con un pendiente?

Bella asintió con la cabeza.

—Sí, y todo lo que se necesitaría es un poco de sol en esa piel pálida de tu cuero cabelludo, y seguro que serías mortal para las mujeres.

—Dímelo directamente, Bella. Hablando como una mujer. Deja de tratar de hacerme sentir mejor. ¿De verdad piensas que el aspecto calvo es caliente?—preguntó Emmett dudosamente.

—Bastardo coqueto—bromeó Jacob.

—Bueno, mierda, si a Bella le gusta Emmett porque es calvo, creo que me voy a ir a hacer una cita con el peluquero—dijo Edward con una sonrisa socarrona.

Jacob y Jasper se dieron la vuelta, con ceños fruncidos en la cara. Incluso Emmett miró a Edward a través de los párpados entrecerrados.

Bella se aclaró la garganta otra vez.

—Sí, Emmett—comenzó a decir, fingiendo que no había escuchado la declaración provocativa de Edward. —Calvo se ve muy bien en ti. Nunca me gustó el aspecto desgreñado. Yo no habría pensado que me gustaría un hombre calvo, pero te ves seriamente caliente.

Emmett sonrió y la agarró por los hombros antes de plantar un beso descuidado en su rostro.

—Eres un amor.

—Quita tus malditas manos de mi hija—refunfuñó Charlie, mientras caminaba por la puerta.

—Buenos días, Charlie—dijo Bella cuando Emmett dejó caer las manos de sus hombros.

Charlie puso una mano sobre su hombro mientras caminaba por su ruta a la cafetera.

Los otros expresaron sus saludos y Charlie asintió con reconocimiento, mientras servía el café. Ahuecando la taza en la mano, miró a Bella.

— ¿Tienes el horario impreso para mí?

Caminó alrededor de su escritorio hacia la parte de atrás y metió la mano dentro su cajón para sacar las páginas impresas que tenía fuera antes. Se las entregó a Charlie.

—Tenemos un par de nuevos puestos de trabajo—dijo Charlie. —Nada de lo cual debería ser demasiado problema. Pero tenemos un par de preguntas que podrían ser mucho más grandes. Emmett, quiero que tú y Jacob tomen el primero. Se trata de un concierto de entretenimiento. Algunos artistas peces gordos vienen a la ciudad en un par de meses. Ellos quieren una línea de salida de seguridad y de antemano para que todo salga sin problemas. Quiero que escuchen lo que quieren, entonces ideamos una propuesta para lanzarles a ellos.

Jacob asintió con la cabeza.

—No hay problema, Charlie.

Charlie miró Jasper y a Edward.

—Y quiero que vosotros dos toméis las otras dos consultas, reunirse con los clientes potenciales y hacer lo que sea para hacernos con el trato. Después quiero que tú abordes los trabajos de A y B en la lista. Voy a tomar el C y D y Emmett y Jacob pueden tomar el resto. Nos deben mantener a todos ocupados durante la semana que viene.

Hizo una pausa y miró a Bella con una suave sonrisa.

—Y tú nos mantendrás en la línea de siempre. —Miró a su alrededor a todos los demás. —Aseguraros de mantener el contacto con Bella. Actualizándola con regularidad para que pueda mantenerse al tanto de nuestros progresos. Si hay algún problema, hacerle saber de inmediato para que pueda retransmitírmelo.

Luego, como si sólo entonces se diera cuenta, miró a Emmett y sacudió la cabeza.


— ¿Qué diablos te ha pasado, hijo? ¿Entraste en una pelea con una cortadora de césped?

3 comentarios:

Bell.mary dijo...

Hola Krizia muy buen capitulo me encanta la buena vibra y camaderia entre todos ellos es muy bueno para mantener un excelente ambiente de trabajo.

Pobre Emett Jasper se la jugo y muy bien mira que hacerlo apostar cuando sabia que de seguro perdería jajajajaja pero igual Emett de cualquier forma es sexy.

Gracias por el capitulo ... Besos

Anónimo dijo...

Leí el capi y como siempre me ha encantado. Gracias por compartir estas maravillosas historias. Besazos.Maria del Mar.

Laura dijo...

Jajaja que risa me dio con el corte de Emmett y que Jasper mas tramposo sabiendo lo del jugador y aun asi aposto que rata que es jaja, y vaya que Bella tiene unos guardaespaldas de miedo porque casi matan con la vista a Edward por ese comentario, muy bueno el capitulo gracias!!!